Una mañana diferente

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Dice el poeta, mientras su amada clava en su pupila su pupila azul, que ‘poesía… eres tú’. A propósito de la aventura educativa ‘viajeros y exploradores’, en la que estamos embarcados, afirmamos -mientras los profes clavan en nosotros sus pupilas de diferentes tonalidades- que ‘aventureros somos nosotros’.

Así, hace unos días, los chicos de 4º viajamos en el tiempo por nuestra ciudad de Zaragoza: la nave nodriza del presente y del futuro fue el CIPAJ, casa de los Morlanes, donde el ayuntamiento ayuda a los jóvenes a encontrar trabajo, participar en intercambios, encontrar actividades tan increíbles de ocio como el proyecto ‘doce lunas’ –donde se ofrece una alternativa deportiva, astronómica y lúdica al sucio botellón-. Ángel, el capitán, nos dejó sus puertas abiertas para cuando queramos hacer uso de sus asesorías profesionales, jurídicas, psicológicas, sexuales, de movilidad al extranjero…

Seguimos por la galaxia, y nos adentramos en el llamado ‘códico de barras’, donde dimos el ‘ave César’ al gran César Augusto erigido entre las pasarelas del renovado centro comercial. Un héroe anónimo nos llevaría poco después, y como a hurtadillas, a unos laberínticos escalones que serpenteaban entre patios góticos y renacentistas ocultos al viajero corriente.

Pero la máquina del tiempo nos arrastró casi doscientos años atrás, cuando se abrieron las puertas de la biblioteca ‘Ildefonso Manuel Gil’ de la Diputación Provincial de nuestra inmortal ciudad. Es el casino donde más historias se guardan tras sus puertas secretas: de repente nos vimos rodeados por el acogedor perfume de antiguos volúmenes, y acariciamos sus delicadas páginas para aprender en un recorrido visual, táctil y aromático la historia del libro… ¡las bocas se abrieron para expresar asombro, cuando nos dijeron que un papiro podía llegar a medir 21 metros de largo! Elena afirma: ‘’Encontrarse en una biblioteca con tantos libros y tan antiguos es el sueño de cualquier persona que vive para leer, así que estar en una habitación rodeada de aquellos incunables y el perfume de sus páginas fue bastante acogedor. ’’

Más tarde navegamos como el doctor Livingston hasta otro continente: El centro ‘Joaquín Roncal’ nos invitó a ver la vida desde una perspectiva cruel; la de los niños soldados. ’Desarmando el pasado’, era el lema; y a través de dibujos y fotografías nos mostraron una de las cosas más valiosas de la vida: la felicidad arrebatada. A pesar de que estos niños empiezan a recuperar la sonrisa gracias a la ayuda de voluntarios, viven atormentados por lo que hicieron en el pasado y lo que les puede ocurrir en el futuro.

Volamos de allí hasta la cafetería del comercio justo, donde tomamos conciencia de una realidad que nos afecta directamente: se engaña a la gente del tercer mundo con el comercio para que no obtengan beneficio por sus productos; y nosotros somos quienes compramos. Tiendas como esta cafetería tienen como principal objetivo intentar que por la fabricación de los productos se pague un salario justo y que los trabajadores no sean explotados.

Por último, recorrimos a pie la gran plaza del Pilar, donde nos vimos buscando la respuesta a unas preguntas que nos habían entregado previamente, y que nos ayudaron a conocer mil detalles de la ciudad, su cultura e historia, que no conocíamos. Creo que fue lo que más me gustó, dice Camelia, ya que todos descubrimos información sobre estatuas, monumentos, etc. que ignorábamos, a pesar de haberlos visto una y otra vez.

Elena, Camelia, Diego, Jorge, David, y Javier