Concurso de lectura

Una vez más hablamos de aventuras.
De ésas en las que uno se embarca con algunos vértigos e incertidumbres.
Donde la meta parece clara; competir ante otros equipos en un concurso que busca a los mejores lectores. Si un jugador inexperto siente ‘miedo escénico’ cuando pisa el césped del Santiago Bernabéu atiborrado de casi cien mil hinchas contrarios; nosotros tendremos que enfrentarnos a un síndrome semejante cuando estemos ante los equipos con los que nos mediremos, las cámaras de la televisión aragonesa y los cinco jueces a un lado -mirándonos de arriba a abajo, escuchando cada hilo de voz, escrutando tonalidades y pausas, aciertos y desaciertos-.
Ésa será la meta. No nos engañemos; parece misión imposible, visto el número y la calidad de los rivales. Pero lo vamos a intentar. Llevamos ensayando unas semanas y mejoramos un poquito cada día.
Para colmo, el profesor de taller nos ha propuesto unos textos más bien complejos: un fragmento del diario de bitácora de Cristóbal Colón, otro del primer hombre blanco que se asombra ante la proximidad de las cataratas de Iguazú -el gran Cabeza de Vaca-, un poema y una canción alusivos al mestizaje de colonizadores y colonizados… todo un homenaje al equipo de innovación del ÍES Valdespartera, tan entregado a la exploración de nuevos territorios.
Seguramente no fue menor odisea la de aquéllos conquistadores que la que supone hoy para nosotros el viaje hasta el planeta Rojo, en busca de respuestas.

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A lo que íbamos: El caso es que ‘una manita’ de chicos de tercero nos hemos organizado para acudir a dicho concurso. Paula y Héctor preparan por su cuenta la lectura, por si les toca sustituir a alguien el día D. Entretanto, acuden a los ensayos con la intención de fiscalizar las intervenciones de nuestras tres representantes; Bintou, Marta y Nerea. Nosotros también presentamos un grupo que fusiona negro y blanco, y que destaca por su entusiasmo carente de temor.

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Es el camino lo que nos hace mejores cada día, en los ensayos donde disfrutamos de la lectura compartida, de las broncas amables, las risas, los experimentos para mejorar algún aspecto -(obligarnos a levantar la mirada del papel, coordinar golpes de voz para lecturas simultáneas, pasos adelante o atrás en determinados fragmentos en función de quién interviene…)-. Y en esta senda, casi sin darnos cuenta, vamos disfrutando del placer de leer y escuchar. Vamos amando, para nuestra sorpresa, el ejercicio de la lectura.
No nos hará falta recompensa en forma de premio. Sabemos que lo vamos a hacer lo mejor posible, y la mañana del dos de marzo -día de la cita- aplaudiremos a rabiar a quien nos supere… Y a quien no.

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IMG_7728Javier Gallego, profesor de Lengua.

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